Cuantas veces, al escuchar el mensaje de Dios por medio de un pastor, nos hemos preguntado: ¿cómo sabe el pastor sobre mi situación? ¿quién lo habrá contado? ¡todo el mensaje ha sido para mí! Lo cierto es que las palabras sabias de los pastores bíblicos, no hablan “con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que [nuestra] fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4,5).
En Eclesiastés 12:11 vemos que las palabras del sabio pastor son como aguijones. Es decir, que se hunden en la mente, estimulan el pensamiento ético y moral de los oyentes. En el Antiguo Testamento, a Dios se lo llama claramente el Pastor de Israel, que va delante de su rebaño, que lo habla con autoridad ante sus desviaciones, lo guía, lo conduce a donde hay alimento y agua, lo protege, y carga sus crías. Esta metáfora destaca el hecho de que el pueblo de Israel está amparado en Dios, el gran Pastor.
El aguijón, desde los tiempos bíblicos, se usa para mantener al buey o al ganado en marcha. Así, como un aguijón, una palabra sabia o una verdad importante puede ser desagradable cuando se aplica por primera vez, pero nos mantendrá en marcha en dirección de Dios. “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”(Hebreos 4:12)
Las palabras sabias de un pastor
Cuantas veces, al escuchar el mensaje de Dios por medio de un pastor, nos hemos preguntado: ¿cómo sabe el pastor sobre mi situación? ¿quién lo habrá contado? ¡todo el mensaje ha sido para mí! Lo cierto es que las palabras sabias de los pastores bíblicos, no hablan “con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que [nuestra] fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4,5).
En Eclesiastés 12:11 vemos que las palabras del sabio pastor son como aguijones. Es decir, que se hunden en la mente, estimulan el pensamiento ético y moral de los oyentes. En el Antiguo Testamento, a Dios se lo llama claramente el Pastor de Israel, que va delante de su rebaño, que lo habla con autoridad ante sus desviaciones, lo guía, lo conduce a donde hay alimento y agua, lo protege, y carga sus crías. Esta metáfora destaca el hecho de que el pueblo de Israel está amparado en Dios, el gran Pastor.
El aguijón, desde los tiempos bíblicos, se usa para mantener al buey o al ganado en marcha. Así, como un aguijón, una palabra sabia o una verdad importante puede ser desagradable cuando se aplica por primera vez, pero nos mantendrá en marcha en dirección de Dios. “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”(Hebreos 4:12)